Mi deber como profesor es formar buenos profesionales de desarrollo de software. Por eso es conveniente definir qué competencias debe tener un "buen profesional".
1. Competencias Técnicas
Obviamente un "buen profesional" debe dominar su campo de conocimiento. Hablamos de saber programar, gestionar bases de datos, dominar las tecnologías web, la algorítmica, conocer bien los sistemas informáticos... Todo lo que está recogido en los currículos de los módulos de los ciclos formativos. Pero no es suficiente con ser "técnicamente competente". Todos nos hemos encontrado con excelentes técnicos incapaces de hacer un buen trabajo: personas difíciles de entender o con las que es difícil, sino imposible, trabajar bien. Hablamos entonces de "competencias blandas".
2. Competencias Personales
Para ser un "buen profesional", además de competencias técnicas, es necesario desarrollar otras habilidades: la capacidad de comunicación (oral y escrita), saber trabajar en equipo (que no es fácil), tener tolerancia a la frustración, dominar la inteligencia emocional (propia y de otros), disposición para aprender, capacidad de organización, confianza, adaptabilidad, resolución de problemas...
Pocas de estas competencias están explícitamente recogidas en los currículos oficiales y menos aún en los resultados de aprendizaje. A veces los profesores las llamamos "competencias transversales", esperando que se trabajen en otros módulos. Incluir la adquisición de estas competencias en las programaciones al tiempo que seguimos abordando las competencias técnicas es uno de los grandes retos que tenemos: no hay tiempo para alcanzar tantos objetivos a lo largo del curso. Y no hemos terminado... ¿Es suficiente con ser competente técnicamente y tener buenas competencias personales?
3. Competencias Sociales
Estaremos de acuerdo en que un alumno que utilice sus competencias técnicas y sus competencias blandas para desarrollar aplicaciones para el fraude, el tráfico de personas o de drogas, evasión de impuestos, blanqueo, etc. no podemos considerarlo como un éxito del sistema educativo. Hay unas competencias sociales que debemos trabajar con el alumnado para que entienda la responsabilidad que tiene hacia la sociedad. Si un profesional no es útil para la sociedad, no es un buen profesional. Entre las competencias sociales que debe tener un buen profesional tenemos la ética y el compromiso con el desarrollo social (que se recoge en los Objetivos del Desarrollo Sostenible).
En definitiva, formar buenos profesionales no consiste solo en enseñarles técnicas y habilidades personales. Tenemos que hacerles responsables de su papel en la sociedad. Un buen profesional contribuye a mejorar la sociedad en la que vive. Así que no basta con que nuestros alumnos tengan las competencias para hacerlo, también deben querer hacerlo.
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